Editorial / No me digas que te vas

Un punto de vista diferente e irreverente

Alternativo.mx / Editorial

El triste

En estos tiempos de violencia y decadencia de valores, hablar sobre los recuerdos y legado que nos dejó José José son al igual que sus canciones, la cura perfecta para el alma.

Como todos los grandes artistas, su producción musical fue muy corta en años sin embargo, el éxito, su identificación con el pueblo, su estilo único de interpretar, su sencillez como ser humano, los arreglos, las letras y el momento vivido, dieron forma a lo que hoy es la leyenda.

José José, unió a la familia mexicana que se sentaba junto a esa vieja consola de la abuela, en donde discos de acetato color negro salían de portadas muy bien diseñadas y elegantes, muy a su fiel estilo.

El tener el disco en tus manos era sinónimo de poseer algo único y delicado ya que requerías de todo un ritual como soplar para quitarle el polvo, colocarlo con cuidado sobre el tocadiscos e inclusive ponerle una pequeña moneda al brazo con la aguja para evitar que ésta saltara y rayara el disco. ¡Ah, qué tiempos aquellos!

Sus canciones eran el pretexto perfecto para conquistar a esa chica hermosa que todavía se dejaba enamorar con palabras románticas, flores, la luna, chocolates y una salida al cine.

Una vez logrado el romance, mantener viva la llama del amor se lograba cantándole al oido canciones como “Mi niña“, “Te quiero así” y “Buenos días amor”.

En toda relación existen riesgos y celos, por lo que canciones como “Voy a llenarte toda”, “Y qué” o “Cuando vayas conmigo”, eran fundamentales para expresar el interés, deseo e importancia de la misma.

Sin embargo, todo tiene un final y “El amor acaba”. Con el corazón destrozado y las lágrimas rodando por nuestras mejillas, nos sangrábamos más la herida abierta por el final de ese amor.

Con varias noches a media luz rodeado de copas vacías, canciones como “Lo que no fue no será”, “Me basta”, “He renunciado a ti”, “Si me dejas ahora” y muchas más, lograban un efecto mágico y asombroso; el de cerrar una herida y lograr al mismo tiempo que el corazón retomara la fuerza y seguridad necesarias para volverse a enamorar.

Con la muerte de “El príncipe de la canción”, se abren viejas heridas en donde se recuerda a esos amores de juventud; cae el telón y se cierra un ciclo de música romántica que difícilmente se podrá llenar en los próximos años.

¡Qué triste fue decirnos adiós…!

 

 

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