Tinta Infinita| ¡Ya no creo en la ONU!

Lucha por el poder, corrupción y abusos sexuales de una organización que traiciona a quienes un día juró proteger

Ayer la Organización de Naciones Unidas cumplió 73 años, y trajo a mi memoria recuerdos de cuando yo tenía 18 años. Recién ingresaba a la carrera en Relaciones Internacionales, y mi sueño más grande era llegar a trabajar para esa gran organización.

Sin embargo, conforme avanzan los estudios y los años, uno se va dando cuenta de muchas cosas de “la vida adulta”. Resulta que aquello que parecía ser la organización más noble del mundo, terminó siendo una farsa más del hemisferio occidental.

Al estudiar la organización, uno se da cuenta que las decisiones se mueven en base a los intereses de las potencias que tienen “el mando”. Por ejemplo, cuando la ONU puso a Arabia Saudita en una lista de países responsables de ataques a niños, y Riad amenazó con cancelar fondos destinados a refugiados.

Esto provocó que la ONU cediera, y lo quitara de la “lista negra”, además lo hicieron miembro de una Comisión que defiende derechos de la mujer, lo cual es absurdo al ser el país que más violenta contra el género femenino.

Y no solo esto, hay que hablar también de los casos de corrupción que ha enfrentado Naciones Unidas. Recordemos “Petróleo por Alimentos” el caso de corrupción más grande en la historia de la organización.

El programa se realizó para “apoyar” al pueblo iraquí, tras las sanciones impuestas por la invasión a Kuwait. Este permitía que Irak exportara petróleo regularmente, a cambio de invertir los ingresos en alimentos y medicinas.  Sin embargo, luego del derrocamiento de Sadam Hussein en 2003; medios iraquíes dieron a conocer que el gobierno iraquí, empresas y hasta la misma ONU, se beneficiaron ilegalmente del programa.

Pero no ha sido todo, el personal de la organización se ha visto inmiscuido en casos de abuso sexual. ¡Incongruencia total! cuando se trata de una organización, que nació para proteger a la humanidad de todo tipo de daños, y termina destruyendo a quien más cree en ella.

Casos como los abusos sexuales a mujeres cometidos por los Cascos Azules. Y las agresiones sexuales a empleadas de la ONU, que la mismísima organización se encargó de ocultar. Es lo que me hace no creer más en quien se halaga de ser la policía del mundo, pero termina siendo uno más de los que solo buscan poder.

Obviamente hablo del lado oscuro de la ONU, pero sé que dentro del pantano hay personas que luchan día a día por brindar ayuda humanitaria. Personas que entregan su alma para hacer de este, un mundo mejor. Pero ellos merecen reconocimiento personal, no como organización, sino como seres humanos, que han tenido el coraje de ver más allá de sus propios intereses.

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