Neurociencia | Para sentir, no hay como que duela

Por David Uriarte

Alternativo.mx / La inseguridad tiene como sostén la conducta humana, sus diversas expresiones; son otra cosa.

Hoy más que nunca cobra vigencia lo relativo a las garantías individuales donde la igualdad, la libertad, la propiedad y la seguridad pública son vulneradas. La violación a las garantías individuales llama la atención cuando eres víctima, cuando tú o alguien de tu familia o vecino se ve involucrado en actos donde se pone en riesgo la vida, la integridad de la misma o los bienes principalmente.

Cuando oímos de inseguridad en otras ciudades o en otros estados de la república, si acaso el lamento o la reflexión es el producto de esa realidad, sin embargo, cuando la inseguridad contamina nuestras vidas o lastima nuestras familias las cosas cambian: la inconformidad, el miedo, la impotencia, el coraje y el sufrimiento se amalgaman para poner el grito en el cielo y hacer los reclamos a las autoridades correspondientes.

La diferencia en esta escalada de inseguridad violenta que atenta contra la vida y la propiedad de los sinaloenses es la georreferencia, es decir, el lugar donde ocurren los siniestros.

Cuando los precaristas sufren el robo del cilindro de gas o el despojo de su bicicleta, bajo amenaza verbal o bajo amenaza con una piedra, su trascendencia no toca las carpetas de investigación o los portales noticiosos, mucho menos pensar que los grupos de reacción inmediata lleguen en el tiempo récord de cuatro minutos.

En cambio, cuando el robo ocurre en el cajero automático o el despojo del vehículo se da en las inmediaciones de una colonia de ricos, las cosas cambian, inmediatamente son atendidos por las corporaciones policiacas, referidos a la Fiscalía para integrar la carpeta de investigación, se pone a su disposición un grupo de investigadores especiales, socializan su inconformidad y lanzan sus amenazas a través de los medios electrónicos de comunicación.

Es entonces cuando se dan cuenta que respiran el mismo oxígeno que los pobres, y que las balas es al rico lo que las piedras al pobre: amenaza y riesgo de perder la vida.

El grado de conciencia de la verdadera inseguridad social se construye con la suma de la experiencia traumática individual.

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