Macondo celebra cumpleaños de Gabriel García Márquez

 

Alternativo.mx | ¡Macondo está de fiesta!, pues un día como hoy pero de 1927 nació el Premio Nobel de Literatura en 1982, Octavio Paz, quien es considerado uno de los autores más significativos del mundo en el siglo XX.

El destacado escritor y periodista colombiano nació en Aracataca el 6 de marzo de 1927 y murió en la Ciudad de México el 17 der abril de 2014, destacando en su trayectoria como gran exponente de la corriente literaria denominada realismo mágico.

Fue conocido familiarmente y por sus amigos como Gabito (hipocorístico guajiro de Gabriel) y posteriormente por su apócope Gabo, el cual se quedó para la posteridad.

Su obra más conocida es la novela Cien años de soledad, considerada una de las más representativas del realismo mágico e incluso, se considera que por el éxito de la obra es que tal término se aplica a la literatura surgida a partir de la década del 60 en América Latina.

En 2007, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron una edición popular conmemorativa de esta novela, por considerarla parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos.

García Márquez también es un referente del periodismo latinoamericano, etapa que inició mientras estudiaba para abogado en la universidad.

En 1948 y 1949 escribió para el diario El Universal de Cartagena y de 1950 a 1952 escribió una columna con el seudónimo de Septimus para el periódico local El Heraldo de Barranquilla.

Entre sus obras literarias más importantes están El Amor en los Tiempos del Cólera; Crónica de Una Muerte Anunciada; Del Amor y Otros Demonios; El Coronel No Tiene Quien Le Escriba; La Increíble y Triste Historia De La Cándida Eréndira y De Su Abuela Desalmada; Noticia de un Naufragio; La Hojarasca; Doce Cuentos Peregrinos, y Gabriel García Márquez. Vivir Para Contarla (autobiografía).

Para el Gabo, Macondo fue el lugar de lo imposible, el lugar de todas las cosas, de los santos y los demonios, de la condena y la resurrección, del amor y el desamor, de la espera, de la locura, y de ser lugar pasó a ser adjetivo, saltándose de un solo brinco la opción de ser gentilicio. Y fue adjetivo sin calificativos, un poco como su creador.

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