Neuropolítica | Huérfanos del poder político

Por David Uriarte

Alternativo.mx / En la rebatinga del poder político, hombres y mujeres desde la adolescencia hasta la vejez buscan más que un acomodo representativo, un ingreso y un fuero.

Los procesos electorales ponen a prueba lealtades e identidades. Lealtades con el sistema, con el partido, con el grupo, con el amigo, el funcionario, y el candidato. En cuanto a la identidad política, hay evidencia de la volatilidad de la misa en aquellos que han migrado de un partido a otro hasta en más de cinco ocasiones, con un record de ocho veces.

Si la identidad política y partidaria representa la proporción en que alguien se identifica con los principios ideológicos de una agrupación política, entonces estamos ante una crisis de identidad política muy seria donde miles de personas que el lunes adoraban y creían en algo y alguien, al día siguiente profesan otra ideología y el fin de semana otra, y el siguiente mes probablemente otra.

La consistencia ideológica de la persona representa su esencia y su intimidad de pensamiento, su creencia social y su vocación política. La orfandad política representa la prostitución ideológica de la persona, o la indiferencia patológica e irresponsable de una persona que solo reclama pero no aporta.

En el primer supuesto, la prostitución ideológica solo revela el interés que rebasa la escasa conciencia social, el egoísmo que empuja a la persona a pintarse de cualquier color en tanto la única ideología que profesa es la de su beneficio.

Hay quienes iniciaron en el PRI, después se afiliaron al PAN, después al PRD, hoy están en el PT, mañana estarán en Nueva Alianza, pasado en Movimiento Ciudadano y terminarán en el Partido Verde o en el Partido Encuentro Social.

En la indiferencia patológica e irresponsable, el ciudadano no profesa ideología política alguna de manera explícita, solo busca los beneficios derivados de cualquier partido y aplaude siempre y cuando reciba algún dividendo.

Estos oportunistas han colonizado la lista de los depredadores del poder, mantienen secuestrados los canales de acceso al poder pero no se comprometen absolutamente en nada que implique esfuerzo y beneficio social.

La orfandad política puede ser la ganona en 2018.

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