En Familia | Decir ¡No!, ¿una elección débil o fuerte?

Adriana OlveraPor Adriana Olvera Medina

Alternativo.mx | Buscando mi opinión algunos papás, y difiriendo en si era “bullying” o no que una niña sea iniciada en un grupo bañándola con refresco y otras bebidas, en la primer oportunidad se las manifesté y se las comparto hoy a mis apreciables lectores de Alternativo.

Los padres de familia, al pretender ingresar a nuestros hijos a un grupo o institución, sea el que fuere, deportivo, social, escolar, religioso, etc. y sean del agrado nuestro o del hijo, debemos ser muy cuidadosos de enterarlos de todas las actividades que se desarrollarán y deberán participar, así como las reglas a cumplir.

Mientras más informados estemos y estén los chicos, podremos saber su punto de vista, platicarlo y permitirle decidir, cuando no se trate, obviamente, de cuidar su salud o sus estudios o su integridad personal.

Un niño tiene derecho a decir NO, o ¿es señal de debilidad?

Es facultad y responsabilidad de los padres influir en una respuesta positiva, haciéndoles saber las ventajas de pertenecer o no a un grupo como ese o parecidos. Y también de sopesar que tanto desarrollo de fortalezas va a adquirir o es solo una imposición nuestra.

No todo lo que un niño no quiere es por falta de fortaleza o carácter. Quizá sea justo porque los tiene que se niega. Un niño principalmente lo que necesita es que lo guíen en la mejor elección para él, pues resulta incongruente que se les imponga una cosa, se les demande fortaleza y por otro lado se les permita faltar a sus deberes primordiales y evite esforzarse y frustrarse.

Es cierto que las nuevas generaciones tienden a no tener fortalezas, pero se divierten mucho a su manera, y aunque parecen débiles, sin embargo, sí se atreven, sin pensarlo, a correr fuertes riesgos incluso ponen en peligro su salud, sus proyectos y su vida.

Debemos tener especial cuidado cuando presionamos una conducta, pues hoy en día los adolescentes se inician en muchas actividades que no quieren, pero que se integran para ser aceptados y pertenecer a un grupo.

El caso de la niña, bien pudiera haber sido divertido, incluso hasta un baño de lodo o de harina,  pero en ningún momento se escucha o se observa  que hubiera una explicación previa animándola  sobre dicho “ritual” que le generara alegría. Si la niña hubiera visto algo semejante o se le hubiera informado adecuadamente, quizá se hubiera divertido mucho y reído…¡o quizá no! No es algo trascendental que afecte su salud o integridad si no desea pertenecer.

Pues también es cierto que vivimos en una sociedad que tiene que aceptar y tolerar todo, y así nos van convenciendo de que todo es bueno para nosotros.

Papás, educadores, guías, debemos ser muy cuidadosos y discernir según las edades para validar lo que los niños sienten y expresan.

No todos los niños tienen familias funcionales y preocupadas por fortalecer su autoestima, ni una comunicación asertiva que induzca e influya positivamente en las respuestas de un niño.

Eso se trabaja con el tiempo necesario, de manera que debemos esperar a que los chicos estén convencidos y contentos para aceptar con compromiso y alegría dichos rituales de “iniciación”.

De otra manera el resultado puede ser contraproducente. En consulta vienen muchos padres de familia angustiados por que sus hijos no tienen el valor de decir que NO.  Estemos muy atentos para orientar a los chicos en la elección de sus respuestas.

Adriana Olvera Medina

Terapeuta, Orientadora y Educadora Familiar

e-mail: [email protected]

Fb: Orientación y Educación Familiar

Twitter: @AdrianaOlvera24

 

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