Política vs biología

Hambre-y-educación

Por David Uriarte

Analista político, conferencista, sexólogo, psicólogo clínico y psicoterapeuta. El Dr. Uriarte es el director general de Alternativo Sinaloa.

Según Albert Einstein hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana.

Y del universo no estoy seguro afirmaba el científico. La analogía aplica cuando se observa querer doblegar a la genética con leyes y querer modificar la biología humana con decretos.

Los legisladores cumplen su función al confeccionar leyes al por mayor, sin embargo, quien les dijo que una ley, decreto, reglamento o posicionamiento político doblega, modifica o redirecciona a la biología y sus genes.

Se puede reprimir, castigar o sancionar la conducta, pero jamás se podrá doblegar el impulso que nace de la esencia del ser humano; su biología.

Es cierto que los humanos pueden aprender muchas cosas, pero nunca podrán aprender a no dormir, a no tener sed, a no sentir hambre, a no sentir frío o calor, a no tener impulso reproductivo, es decir, contra la biología en esos términos no se puede.

A veces se confunde la represión con la función. Las potencialidades de la sexualidad humana pueden ser víctimas de una expresión sobredimensionada o de una inhibición represiva.

La armonía o equilibrio de estas potencialidades de la sexualidad humpolítica, biolog´piana representan la salud sexual. Potencialidades inherentes al humano son el género, el erotismo, la vinculación afectiva y la reproductividad. Cuando la sexualidad se genitaliza, se reduce solo al placer y a la intención reproductiva.

La sexualidad es mucho más que genita- les o embarazos, la sexualidad es la expresión de la carga genética de los padres más los aprendizajes sociales y aquí es donde se radican los conflictos, en los juicios de valor que se aprenden bajo las premisas, paradigmas y domas de los adultos convertidos en padres o de los maestros convertidos en tutores.

Si los juicios de valor predominan sobre las potencialidades naturales de la sexualidad humana, entonces la salud sexual dará paso a las disfunciones y las filas de los enfermos sexuales aumentaran en búsqueda del equilibrio perdido gracias a los juicios y creencias convertidos en decretos.

Cuando los decretos promueven el funcionamiento natural del organismo contribuyen a la salud, pero cuando quieren controlar la naturaleza biológica; cuidado.

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