Neurociencia | Tener la razón o ser feliz

Por David Uriarte

Alternativo.mx / Es de humanos querer tener la razón, pero es de inteligentes buscar el bienestar.

La afirmación anterior define a muchas personas, sin embargo, hay mucho por rescatar en aquéllos que al buscar la razón solo encuentran su propia desgracia.

Miles y miles de pacientes buscan en la terapia la reafirmación de su propio malestar al anteponer como carta fuerte su razón. A veces, tener la razón es la vía corta a la desgracia, cuando realmente lo que se tiene es la diferencia de lo que se quiere.

Veamos: tú tienes la razón, otra vez tu pareja llega borracha en la madrugada y no podrán cumplir el compromiso familiar dentro de unas horas. La diferencia entre lo que quieres y lo que tienes es tu razón; es tu pareja adicta.

Las personas se pierden en la selva de la discusión buscando el árbol de su razón, es decir, buscan a toda costa la evidencia de su verdad, ¿y su felicidad? En ocasiones, la lista de razones está saturada de verdades evidentes, sin embargo el bienestar sigue ausente y el clamor de la frustración es la constante.

“Te dije”, “Te lo dije” o “Ya lo sabía”, son frases materializadas en gritos que sacan el coraje o en lágrimas que exprimen la frustración. La reacción de muchos lectores será la afirmación y estarán de acuerdo con la reflexión, aun así leer no basta, se necesita darse cuenta del modelo de pensamiento y atajarlo a tiempo.

Hoy y no mañana la persona necesita “cacharse” con su modelo de pensamiento, dejar por un lado su discurso de “Tengo o no tengo razón”, para emigrar a su verdadero destino: el bienestar.

Cuántos años de terapia se necesitan para entender los estragos de la razón y los beneficios del bienestar. Cuántos años en el infierno de la razón, para valorar el freso del bienestar convertido en felicidad.

Puede ser la razón la cara del miedo a ser feliz; muchas personas no se dan cuenta que más fracasadas no pueden estar cuando afirman: “Tengo miedo al fracaso”. Realmente a lo que le tienen miedo es a la felicidad porque no la conocen. En algunos casos es el miedo a la soledad lo que hace a las personas “gambusinos de la razón”.

Aprendamos algo: Entre más grande la R de razón, más chica la F de felicidad.

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