Neuropolítica | La monogamia social de los candidatos

Por David Uriarte

Alternativo.mx / El tema de la monogamia y la infidelidad suelen confundirse, es decir, no es lo mismo tener una sola pareja social, que tener relaciones sexuales con una sola pareja.

El tema central es lo relativo a la masculinidad que proyectan los candidatos en general y en particular Andrés Manuel López Obrados, Ricardo Anaya Cortés y José Antonio Meade Kuribreña.

Hay dos formas de evaluar la masculinidad: de manera consciente con evidencias sociales, familiares o biológicas, o de manera inconsciente con representaciones y significados que reflejan la evolutivo filogenética de una especie que se brinca las trancas de la conciencia y la razón.

No se puede afirmar que la sola presencia o estampa del candidato es la variable que define su triunfo, menos en el pensamiento de las mujeres votantes.

Lo que sí se puede afirmar con ayuda de la ciencia es la importancia que las mujeres le dan a la inteligencia de un hombre, por eso el currículo cobra vital interés en estos casos.

En cuanto a los antecedentes académicos y laborales de los candidatos, la historia y los hechos lo resuelve; en cuanto a la seducción de la presencia y el discurso, eso es otra cosa.

La combinación de factores como la voz, la presencia, la seguridad, la mirada, la coherencia en el lenguaje, la capacidad de juicio y la simpatía, le abonan a la venta de un producto cuya psicología lo único que busca obviamente es el poder, sin embargo, al segmentar la población por categorías de sexo, edad, escolaridad, poder adquisitivo y capacidad cognitiva, las cosas cambian.

No se le puede apostar a un solo mercado o a un segmento del mismo, es decir, la idea reduccionista de algunos asesores cuya hipótesis se sustenta solo en las mujeres, o las madres solteras, o la “Generación Y”, también conocida como “Generación Millennial”, los adultos mayores, etcétera, se le olvida o no saben que la masculinidad o femineidad es la envoltura de un regalo que promete satisfacer necesidades.

La monogamia social de los candidatos es una de las cualidades que vende en cierto sector de la población objetivo, principalmente en la clase moralista, sin embargo, en otros segmentos eso inhibe.

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