Neuropolítica | Cuando la pobreza es virtud y la riqueza pecado

Por David Uriarte

Alternativo.mx / La oferta política solo tiene un objetivo: la conciencia social.

Desde el descubrimiento de América en 1492 y la conquista en 1521, la conciencia del mexicano se ha troquelado con ideas surgidas de promesas y más promesas.

La legítima aspiración de todo mexicano es conservar las garantías individuales previstas por la Constitución, tener acceso a una vida digna y con decoro para él y su familia.

El equilibrio entre el esfuerzo del trabajo y la remuneración del mismo está inclinado a la pobreza en un porcentaje superior al 50 por ciento, en una cifra halagadora por demás.

Al establecer los nichos de mexicanos según su ingreso, se puede decir que están los de pobreza extrema, los pobres, los de poder adquisitivo bajo, los de poder adquisitivo alto y los de la delincuencia organizada.

La economía está relacionada con el bienestar y la conciencia con la realidad, por eso, el nicho de mercado que busca cualquier político es el de la pobreza extrema, la pobreza como tal, y los de poder adquisitivo bajo. Estas tres franjas representan cerca del 80 por ciento de la población votante, es decir, ocho de cada diez personas que votan o tienen poco o no tienen nada, desde el punto de vista del bienestar medido por el ingreso per cápita.

La misma religión que en 1521 les enseñó a los aztecas conceptos nuevos como pecado, miedo, culpa, vergüenza, gloria e infierno, ahora les enseña a los mexicanos instruidos la esperanza de un mundo mejor, de una mejor calidad de vida a través de un mejor ingreso, aunque siempre les recuerda que la pobreza es una virtud, que la riqueza con su dinero es origen y motivo de maldad, en fin la sugestión de comer camarones, aunque realmente se comen salchichas o cacahuates.

El ofrecimiento al que tiene es reducido, pero al necesitado es la mejor envoltura de un regalo ausente.

Ofrecer, prometer, verles a los ojos, tocarlos, palmearlos y tomarse la foto es la mejor conexión empática de un político con sus votantes. La pobreza seguirá siendo el poder detrás del trono de la corrupción, la inseguridad pública, o la impunidad. El pecado de la riqueza reservado solo para los incrédulos del dogma y la fe.

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