Recibe papa Francisco, árboles de la vida metepequenses

c2016_068aPor: Redacción

Alternativo.mx / Toluca; Méx. a 16 de Febrero de 2016

Agradecido con la vida por el don de ser artista del barro, Hilario Hernández Sánchez se considera afortunado por haber podido crear dos árboles de la vida que fueron entregados al papa Francisco durante su estancia en el país.

Oriundo de San Lucas Tunco, el maestro alfarero de 43 años, perteneciente a la sexta generación de artesanos en su familia,  narró la experiencia de haber elaborado el “Árbol de la vida de su santidad Francisco” y la miniatura “Árbol de la vida dos vistas”, con el apoyo de su esposa, hijos y padres.

“Estoy emocionado por haber vivido esta experiencia, un proyecto en el que trabajamos desde hace tres meses y que pone en alto el nombre de Metepec, y en sí, el de México. El árbol que entregó el presidente del país, Enrique Peña Nieto, fue una obra muy especial porque  incluyó datos biográficos del papa Francisco”, expresó Hilario Hernández, quien tiene más de 80 premios a nivel nacional y seis reconocimientos a nivel internacional.

Agregó que el  “Árbol de la vida de su santidad Francisco”, mide 70 centímetros de altura por 60 centímetros de anchura y que tiene un peso de 12 kilogramos, en el que resaltan las banderas de México y el Vaticano; San Ignacio de Loyola, que tiene gran importancia para el jefe de Estado; el símbolo jesuita; la Virgen de Guadalupe y la catedral donde fue bautizado; en colores vivos.

El Árbol de la vida dos vistas, que entregó el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, fue elaborado con colores ocre  -precolombinos que ya casi no se utilizan-, bajo la técnica de policromado al frío, para dar vida a la pieza de 10 centímetros con 400 flores hechas a mano, en la que de una cara se aprecia la Virgen de Guadalupe y de la otra, La Piedad, de Miguel Ángel.

El artista del barro explicó que ambas obras buscan rescatar los acabados que se han perdido. Es así que para la decoración se utilizaron  pinceles especiales de pelo de gato  y la punta de un maguey, para  dar un terminado parecido al de la porcelana, así como estiques de madera de ocote.

“Tratamos de volver a los orígenes de lo que es el trabajo realizado a mano en Metepec. Las piezas fueron creadas con cariño y humildad, representando a los artesanos mexicanos, quienes tienen mucho talento en cada uno de sus talleres”, señaló Hilario Hernández Sánchez.

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