Tras 18 años de trayectoria, participa Gloria Stalina en “Corazón en condominio”

  • Dejó su carrera de Administración de Empresas para entregarse de lleno a la profesión en la que desde pequeña viene triunfando
  • Cine, televisión y diseño, son los campos en los que ha desplegado sus dotes; actualmente se le puede ver en “Corazón en condominio”
Gloria Stalina
Gloria Stalina

Con la madurez que le han dado los años, pero con una mayor “hambre” de triunfo, la joven actriz mexicana Gloria Stalina atraviesa un momento decisivo en su carrera, en el que se siente lista para diversificarse e ir por todo pues, asegura, su meta no es quedarse donde está ni ser un actriz más del montón, sino trascender, ser reconocida por su trabajo, talento y versatilidad, y no por protagonizar escándalos.

Famosa por su interpretación de la darketa “Rosita”, de la telenovela de “Cielo Rojo”, Stalina apunta alto y sostiene que entre sus metas está hacer más cine, trabajar con directores de la talla de Alejandro González Iñárritu o de Fernando Sariñana, e incursionar en teatro, quizá musical, rubro en el que le gustaría probar suerte de la mano de Morris Gilbert.

Stalina, quien en su tiempo libre ha incursionado en el diseño de ropa trabaja para que, este mismo año, sus horizontes se expandan y pueda hacer otras cosas a la par, pues considera que sus capacidades la pueden llevar mucho más lejos en la actuación.

Con más de 60 anuncios comerciales en su haber (la chica del “Bubulubuena”), un protagónico, un antagónico y varias participaciones en telenovelas y series unitarias de su casa televisiva, Stalina confía en que esa oportunidad llegue pronto, respaldada en su trabajo y amor por esta profesión en la que se inició a los nueve años, un poco como remedio a la timidez que experimentaba.

“Aunque en un inicio, mi papá no estaba del todo convencido, me apoyó, igual que mi madre”, recuerda la actriz, quien a esa tierna edad tuvo su primer cortometraje en el CUEC; luego vendrían decenas de comerciales, uno de los más famosos fue el de Bubulubu que la mantuvo tres años presente en las pantallas mexicanas.

Era una época complicada en la que estudiaba con Patricia Reyes Spíndola y tenía que combinar la escuela con las clases de actuación; en medio de largos traslados de Toluca al Distrito Federal; sacrificando vida familiar y muchas veces comiendo de prisa en el auto de su madre durante los trayectos.

Cuatro años duró en ese trajín y se desconectó por un tiempo para luego regresar a estudiar a Casa Azul, donde invertía largas horas entre estudiar, hacer tareas en el auto de su madre y tomar sus clases de actuación.

En 2007 tuvo la oportunidad de debutar en cine con su papel de “Aída”, en la película “Manos libres”, de José Built y Marisa Sistach, al lado de Luis Gerardo Méndez, en la que demostró sus dotes camaleónicas y su buena química con la cámara.

Luego de una pequeña participación en la telenovela “Marina”, vino su primer protagónico juvenil en la telenovela “Vivir por ti” (2008), en la que interpretó a la hija de Diego Olivera, en una producción TV Azteca y Argos.

Fue de esa manera que se quedó en TV Azteca, donde después le ofrecerían una pequeña participación en “Contrato de amor”. Regresa a estudiar a Toluca su carrera de Administración de Empresas pero dos años y medio después le ofrecen un contrato de exclusividad que la hace regresar al medio, convencida de que lo suyo no es un capricho sino una pasión por la escena que a la cuenta de cinco, cuatro, tres, dos, uno…la transforma.

A los seis meses vino su contrato para “Cielo rojo”, personaje que le permitió mostrar el amplio rango histriónico que tiene, el cual refrenda con su primer antagónico, en “Quererte así”, telenovela a la que no le fue tan bien como a ella, quien sí tuvo una sobresaliente actuación.

Ligó después una pequeña participación en “Secretos de familia” y actualmente se le puede ver en “Corazón de condominio”, donde comparte créditos con Luis Felipe Tovar, Martha Mariana Castro y los ex académicos Víctor y Cinthya.

A dos años y medio de que concluya su contrato, su porvenir lo desconoce, sólo tiene la certeza de que quiere crecer, mostrar que es capaz de mantenerse en el gusto del público por sus interpretaciones y que lo mismo puede dar vida a una niña “nice” que a un personaje marginal.

Después de todo, dice, 18 años de carrera la hacen sentir con bases sólidas para, hoy por hoy, dar pasos grandes en este medio al que, ciertamente, a veces considera ingrato, por la competencia desleal que de pronto ha padecido.

“A mis 26 años, me siento agradecida (con todo lo que le ha tocado vivir) pero no satisfecha porque con el talento que tengo sé que puedo llegar más alto”, puntualiza Stalina, quien sin embargo no quiere convertirse en una diva como las de hoy, cuya característica es la pedantería o el trato grosero.

Aspira, en todo caso, a ser como las grandes señoras del escenario que hoy siguen en el recuerdo del público gracias a su trabajo y amor a este arte.

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